Cuarto encuentro

25 de mayo

Quizás este sea o haya sido el que estuvo a punto de suceder pero sucedió o no sucedio debajo de la alfombra de los besos de una habitación en Barranco. Todas las esquinas ya estaban dobladas y amortizadas, así que tuvimos que inventar una circular manera de no volver a mirar nada del fondo aquel cajón. Una frase, una no palabra y recordar las 25 o 32 veces que me mudé de casa de habitación de suelo y recordar las 25 o 32 veces que me tatué son casi casi lo mismo. Algún día felizmente estábamos, porque si no imagínese usted a alguien no estando donde tiene que estar. Yo nunca imaginé nada, solo decidí que cada vez que yo me voy llevo a un lado de mi piel tus fotografías. Así, sin remedios. Apareciste. Por fin. 

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